Tumá
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Delicia de los pemones; hijos del Sol y de Kakö, la piedra de Jaspe
La Gran Sabana, el Parque Nacional Canaima y la Sierra de Imataca constituyen el habitat del pueblo indígena pemón. Quienes lo conforman pertenecen al grupo lingüístico Caribe y están integrados por tres grupos distintos: Taurepán: establecidos al sur del país, territorio cercano a la frontera con Brasil, específicamente en Santa Elena de Uairén, en las cercanías del tepuy Roraima y del río Kukenan. Arekuna: establecidos al noreste de la cordillera del Roraima y en el valle de Kavanayén y Kamarakoto: establecidos al oeste del río Karuay, la Paragua y en el valle de Kamarata.
En la cultura y costumbres pemón la actividad productiva por excelencia es el cultivo del conuco, en la que desarrollan principalmente el cultivo de la yuca y la batata con la que elaboran el casabe ekei y el kachirí (bebida fermentada). Consumen un picante llamado kumachí y el tumá, la sopa típica que describiremos ente este trabajo.
Realizan también actividades de pesca y casería de animales como el báquiro, la danta, el venado, entre otros.
En cuanto a las actividades artesanales, se dedican a tejer chinchorros, elaboran cestería, pulseras, collares de variadas semillas propias de la región, actualmente labran el caolín (por cierto, el mejor y más puro del mundo) para hacer bellos adornos con motivos de la selva y su cultura.
El tumá es una sopa de vegetales y carne de muy delicioso sabor que se consume con casabe. Para mantener la tradición se desarrolla la Feria Ecoturística del Tumá, que se realiza todos los años en la comunidad indígena San Francisco de Yuruaní cuyo nombre indígena es Kumarakapay, jurisdicción del municipio Gran Sabana, la cual se desarrolla con una amplia programación cultural, deportiva y tradicional.
La Feria del Tumá es una actividad de promoción cultural y productiva donde los turista y lugareños disfrutan durante el evento de exposición y venta de los mejores productos autóctonos de la región, siendo parte activa de los esfuerzos por reforzar las costumbres de los ancestros y fomentar la economía local.
Tumá es palabra taurepán, el lenguaje de los pemones, quizá por ello nos resulta confuso su género masculino para designar a su sopa que es femenina en nuestro idioma. Por ello hablamos de “el tumá” y no de “la tumá”.
El Tumá es elaborado con ingredientes exóticos de la Gran Sabana, como el aurosa, un tipo de espinaca de buen sabor y mejores propiedades alimenticias. Contiene además Kumachí, el picante pemón a base de yare de yuca, famoso por su inigualable sabor. Además, la sopa contiene variedades de vegetales como de presas que hay en el territorio indígena, por lo que hay tumá de venado, báquiro, danto, lapa y de aves como el paují, pava, gallinetas de monte, entre otras.
Otra característica que le da esos sabores y aromas sin igual son su cocción a leña y las aguas más puras y deliciosas de una dulzura que dejan una sensación de acariciar nuestros paladares como seda con los elementos que la perfuman de morichales, oro y neblina.
Pero además de su valor culinario, el Tumá tiene un importante valor simbólico para el pueblo pemón, ya que significa unidad e integración entre familias y comunidades. Esto lo podemos apreciar porque todos a una participan de él alrededor de la vasija de barro que lo contiene y resalta la artesanía de este pueblo milenario.
Esta es la comida de todas las generaciones del pueblo pemón que acompañada con ciertos bocados la hacen más autóctona.
Rodea la disposición de este plato; el casabe, el Kachirí y el Pavakarí cuyo arte peculiar enraíza la idiosincrasia del espíritu aborigen y su respeto por la naturaleza.
Finalizamos diciendo que esta rica sopa es un plato de gusto tan exquisito que, sin duda alguna, valdría aventurarse para probarlo servido por los reyes del Roraima.
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